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Los Actores
La actriz, un mito del cine, vuelve a participar en un proyecto de ciencia ficción

Sigourney Weaver: 'Cuando empecé no era consciente de la magnitud del proyecto'


Sigourney Weaver ptotagonista de AVATAR

Los Ángeles - Hablar de Sigourney Weaver (Nueva York, 1949) es hablar de un mito del cine que, tras la saga Alien, vuelve a participar en un proyecto revolucionario de ciencia-ficción y, de nuevo, a las órdenes de James Cameron.

PREGUNTA.- ¿Cómo describiría lo que significa este proyecto?

RESPUESTA.- Lo que Cameron ha logrado es algo increíble y difícil de explicar, porque te introduce en un mundo nuevo nacido de su fantasía. Y tengo que reconocer que al leer el guión me costaba creer que pudiera reflejar en la pantalla todo lo que estaba en las páginas; pero lo ha conseguido. ¡Estoy alucinada!

P.- Se dice que Avatar va a revolucionar el cine...

R.- Creo que va a cambiar muchas cosas. Y entiendo que se trata de una nueva tecnología y un modo de rodar que no están al alcance de cualquiera; pero, con el tiempo, espero que sí lo estén.

P.- ¿Qué aporta el 3D a este filme?

R.- En este caso, el 3D hace que el espectador sienta de verdad que está ahí dentro de ese mundo. No es un simple instrumento, sino que tiene sentido.

P.- ¿Qué sintió al recibir la llamada de Cameron?

R.- Cuando James Cameron te llama una siempre quiere decir que sí; pero en este caso aún más, porque me estaba ofreciendo un personaje maravilloso.

P.- Entonces, ¿quién es Grace, su personaje?

R.- Una brillante científica con un gran corazón. Es un poco neurótica, pero encuentra su escape al meterse dentro de su avatar y convertirse en un espíritu libre en el planeta Pandora.

P.- Su personaje y Jake (Sam Worthington) no empiezan con buen pie...

R.- Así es, porque Grace quería trabajar con el hermano gemelo de Jake; pero, al haber fallecido éste, le mandan a Jake, que inicialmente le parece un patán. Sin embargo, poco a poco la va ganando y Grace aprende de él a luchar duro por aquello en lo que uno realmente cree.

P.- ¿Cómo se comportó Sam Worthington durante el rodaje?

R.- Sam realiza una labor extraordinaria y tiene una presencia especial, dotando a su personaje de picardía, sentido del humor y ternura. Él es el que más tuvo que trabajar; pero también es al que mejor le quedaba el traje de 'performance capture'...

P.- ¿Cómo describiría ese atuendo especial que tuvo que llevar durante el rodaje?

R.- Llevábamos leotardos negros con cintas adhesivas rojas y verdes, puntos verdes sobre nuestros rostros, un casco con una cámara y hasta una cola y orejas especiales. Muy monos...

P.- ¿Es difícil trabajar con una tecnología tan revolucionaría sin tener una clara idea de cuál será el resultado final?

R.- En eso consiste el trabajo de un actor: imaginarte las cosas aunque no las puedas ver en ese momento. Sabía que, con Cameron, al final todo saldría bien.

P.- ¿Cómo se trabaja con James Cameron?

R.- Jim es un perfeccionista, pero me gusta trabajar con alguien que es tan exigente consigo mismo como él ¡Y tiene tanta ilusión por este proyecto! Es como un niño con un juguete nuevo.

P.- ¿Qué es lo que más le sorprendió?

R.- Lo más sorprendente fue ver la tecnología que Cameron estaba inventando para rodar la película. Todavía me cuesta creerlo.

P.- ¿Cuánto tardó en darse cuenta de la magnitud de un proyecto como Avatar?

R.- Creo que cuando empecé no era consciente de la magnitud del proyecto y de lo diferente que iba a ser en comparación con todo lo que había hecho hasta ahora; pero poco a poco me fui dando cuenta.

P.- Tras haber cumplido 60 años, ¿cómo ve su situación en Hollywood?

R.- La verdad es que no me puedo quejar. Creo que sigue habiendo buenos papeles para todos y soy muy optimista con respecto a mi futuro y a la industria del cine en general. Y por fortuna hay gente que todavía me recuerda por películas como Alien, el octavo pasajero; aunque algún fan cree que camino sobre el agua o algo así...





Sigourney Weaver, actriz, interpreta a la doctora Grace Augustine en la película ‘Avatar’, de James Cameron

"Cameron es un genio, y no es palabra que use para nadie"


Sigourney Weaver

Los Ángeles - A pesar de que en su larga carrera ha interpretado todo tipo de papeles en los géneros más variados, como los que le dejaron dos de sus tres nominaciones al Oscar por Gorilas en la niebla y Armas de mujer, en la cultura popular el nombre de Sigourney Weaver equivale al de Ripley, la teniente de la nave atacada por hambrientos extraterrestres en Alien y sus tres secuelas. Curiosamente fue por Aliens, el segundo filme de esa saga, que Weaver recibió la tercera de sus candidaturas a la estatuilla dorada, y en donde fue dirigida por James Cameron, el mismo que la volvió a convocar para darle uno de los papeles principales en Avatar, el filme con el que busca revolucionar el cine tal como le conocemos. Weaver interpreta a una científica llamada Grace, que dirige la investigación en Pandora, un lejano y hermoso planeta al que ha llegado una misión terrestre para explotar un valioso mineral escondido bajo su suelo.

¿Cuál fue su impresión al ver la película terminada, después de haber trabajado en ella a ciegas durante un par de años?

Lo que más me impresionó es que, a pesar de que hay muchas superproducciones que utilizan efectos especiales, de todos los directores que conozco Cameron es el único que entiende que su finalidad no es impresionar y los usa para realzar el aspecto emocional de la historia. Creo que el verdadero logro es haber podido usar los increíbles y revolucionarios adelantos, en función del trabajo de los actores, para resaltar la intensidad de los personajes y la comunicación entre ellos.

¿Qué fue lo que más le impactó de Grace?

Que es una mujer que lleva una doble vida. Está muy entusiasmada con el trabajo que tiene, pero a la vez, para poder estar en Pandora, tiene que participar de un proyecto con el que no está de acuerdo. Por eso Grace es, por un lado, una mujer frustrada cuando está en la base, y otra mujer, totalmente libre, cuando está con los Na´vi. Fue muy atractivo interpretarla porque creo que hay algo de eso en todos nosotros.

¿Cómo describiría a James Cameron como director?

Como alguien muy exigente. Lo que realmente disfruto cada vez que trabajo con Jim es que es evidente que su trabajo realmente le importa. Para él es fundamental cada minuto, cada escena. Creo que es un genio, y es una palabra que nunca uso para nadie.

La percepción que la gente suele tener de ti es la de una mujer atractiva e inteligente, pero a la vez fuerte, ruda y temeraria. Grace es así. ¿Cuán diferente eres de este arquetipo?

Algunos de esos valores son a los que aspiro en mi vida personal y me hace muy feliz haber sido convincente al interpretar personajes así. Es maravilloso interpretar un personaje que termina encontrando la felicidad y su verdadero hogar en un entorno alienígena... en especial teniendo en cuenta mi historia pasada con los extraterrestres.







Sigourney Weaver durante el rodaje de AVATAR

La carrera artística de Sigourney Weaver abarca cuatro décadas con más de 50 producciones para el cine y la televisión y su estrella sigue brillando. Conocida por filmes como Alien (1979), The Year of Living Dangerously (1982), Gorillas in the Mist y Working Girl (ambas de 1988) y The Ice Storm (1997), entre otras producciones que la han establecido como una de las más prestigiosas actrices de Hollywood, este año ha resultado ser uno de los más importantes.

A principios del 2009 fue la protagonista de una película televisiva presentada por la cadena Lifetime Television: el drama Prayers for Bobby, basado en hechos reales, que explora uno de los temas familiares más polémicos de la actualidad: padres que no aceptan las preferencias sexuales de sus hijos. En la cinta, dirigida por el australiano Russell Mulcahy (Resident Evil: Extinction, 2007), Weaver interpretó a Mary Griffith, una madre religiosa, conservadora, cuyas perspectivas sobre la moralidad culminaron en un conflicto que estremeció y transformó su vida para siempre: descubrir que su hijo menor era gay.

Esa traumática situación termina en la inconsolable depresión y suicidio del joven. Atormentada por el remordimiento y la falta de comprensión que causó la muerte de su hijo, Griffith experimenta un giro de 180 grados en su vida emocional y espiritual: se convierte en una activista en favor de la compasión y el respeto por las decisiones de las personas sobre sus vidas íntimas. La historia ocurrió a finales de la década de los años 70 y principios de la siguiente y fue la base del histórico libro de Leroy Aarons, del mismo título. Prayers for Bobby representa un tour de force por parte de Weaver y durante la premiere del filme, el 24 de enero, logró altos ratings, cautivando a unos 3.8 millones de televidentes en Estados Unidos, según informa Lifetime.

Esta semana, la neoyorquina Weaver, que cumplió 60 años de edad el 8 de octubre, recibió una nominación al Premio Globo de Oro a la Mejor Actriz en una Miniserie o Película Televisiva por Prayers for Bobby, en competencia con Joan Allen por Georgia O'Keeffe; Jessica Lange y Drew Barrymore, ambas por Grey Gardens, y Anna Paquin por The Courageous Heart of Irena Sendler. “Prayers for Bobby es un proyecto muy cerca de mi corazón y significa muchísimo para mí que la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood reconozca mi trabajo y la importancia de este pequeño pero poderoso filme basado en una historia real'', declaró Weaver en ocasión de su nominación.

No es la única de sus películas recientes en recibir importantes reconocimientos. La impresionante Avatar, dirigida por James Cameron, con quien había trabajado en Aliens (1986) -su primera nominación al Oscar a la Mejor Actriz- recibió cuatro candidaturas para los Golden Globes y está destinada a establecer sus propios récords con públicos masivos a partir de su estreno hoy. En Avatar, Weaver interpreta a la doctora Grace Augustine, una científica especializada en el estudio de la vida extraterrestre, específicamente la de los habitantes de una de las lunas de un gigantesco planeta en la galaxia Alpha Centauro. En ella, uno de sus recursos naturales es el mineral unobtainio, que una poderosa empresa desea explotar para acabar con la crisis de energía en el planeta Tierra, en un futuro no muy lejano. ''Es difícil hacer los papeles de héroes de acción'', afirma Weaver en las notas de producción de Avatar. “Tienes que ser muy específico en el acercamiento al papel. La gente piensa que las películas de acción están basadas sólo en lo físico, pero no es así. Tienes que tener las otras `vidas' aconteciendo al mismo tiempo, tienes que adueñarte del papel con mucha claridad''.

La gran Sigourney Weaver estudió Drama en la Universidad Yale y debutó en Broadway en 1975 como una de las actrices suplentes en la comedia The Constant Wife, dirigida por Sir John Gielgud y protagonizada por la legendaria Ingrid Bergman. Su siempre creciente filmografía incluye Company Men, Tadpole, Holes, The Village, Infamous, Snow Cake, The TV Set, Vantage Point, Baby Mama -¡Es una actriz infatigable!- y los dibujos animados Wall-E y The Tale of Despereaux, cada una un perfecto ejemplo de su ilimitado espectro dramático.







Michelle Rodríguez en una secuencia de AVATAR

Michelle Rodríguez irrumpió en la pantalla en Girlfight (2000), una cinta independiente sobre chicas boxeadoras y de modesto presupuesto que resultó ser precursora de Million Dollar Baby (2004). Su actuación la lanzó al estrellato y a papeles en cintas comerciales como The Fast and the Furious (2001). Hoy llega a los cines la película más esperada del año: Avatar, dirigida por James Cameron (Titanic, 1997), en la que Rodríguez forma parte de un vasto elenco en una de las más ambiciosas y costosas superproducciones desde Titanic.

Rodríguez logra una fusión de fortaleza y sensibilidad humanas en el papel de la piloto militar Trudy Chacón, sin perderse en el épico tapiz de alta tecnología, maravillosa en tercera dimensión. “Se da esa conjunción intrínseca porque [Trudy] fue creada con esas cualidades'', afirma la actriz de ascendencia boricua-dominicana en entrevista con El Nuevo Herald.

Esta semana Avatar recibió cuatro nominaciones a los premios Globo de Oro, incluidos Mejor Película Dramática y Mejor Director del 2009. Una aventura de ciencia ficción y fantasía con efectos especiales asombrosos que constituye un entretenimiento de la más alta calidad para un público moderno. Y, sin embargo, como señaló la actriz durante su reciente visita a Miami, Avatar es mucho más que una estremecedora jornada en una montaña rusa cinematográfica.

“Algo que me encanta [de Cameron] son los temas detrás de sus películas. El es famoso por eso'', observa Rodríguez. “Lo que ocurre en la trama proviene desde el origen de la civilización, en Mesopotamia. Podemos remontarnos al momento en que el ser humano comenzó a grabar la historia de su existencia para detectar las claves del contenido del filme'', recalca.

La actriz se refiere a un punto primordial de la historia: la guerra entre los humanos y los Na'vi, exóticos habitantes de la luna Pandora del planeta Polyphemus, donde una de sus tribus reside en un gigantesco árbol -símbolo del mitológico Arbol de la Vida- cuyas raíces cubren la superficie de un raro y valioso mineral.

Rodríguez sintetiza lo que, desde su perspectiva, pudiera implicar la situación dramática de la historia: “La gratificación instantánea versus lo moral, lo ético, lo bueno y lo correcto''. “Hemos estado discutiendo estas cosas desde Sócrates'', subraya. “Creo que es fabuloso que Cameron haya logrado encapsular un mensaje tan profundo en una historia tan sencilla''.

Lo que no es sencillo es la producción: desde las naves espaciales, los laboratorios científicos, el colorido universo de los Na'vi, los “dinosaurios'' idealizados como criaturas hermosas, y todo el simbolismo esotérico y metafísico que convierten a Avatar en la película más completa y satisfactoria que Cameron haya realizado.

Rodríguez nos cuenta que ella no entró en el proceso creativo de Avatar hasta unos dos años después de comenzada la producción. En aquel entonces varios actores que interpretan a los “avatares'' del título y a los Na'vi, con sus esbeltos cuerpos azules y sus ojos felinos, se habían entrenado en Hawai para acostumbrarse a vivir en el hábitat tropical que Cameron y sus técnicos crean tan ideal y meticulosamente en la cinta como una suerte de paraíso amenazado por la avaricia empresarial.

“[La luna] Pandora es un personaje en la película, con sus propios `sentimientos''', enfatiza Rodríguez. “Para mí Pandora no es un lugar tan fantasioso. Esa esfera representa la unidad, la verdadera esencia del amor puro''. Rodríguez añade que los mismos Na'vi, con todas sus habilidades sobrenaturales que desafían las leyes de la física, también se pueden interpretar como representantes de una “voz interna''. “Es una voz que uno no sabe exactamente qué la controla, pero nos deja saber lo que es bueno y lo que es malo'', asevera.

Decir que Avatar se trata de héroes contra villanos -y, por supuesto, ciertos personajes se pueden clasificar de tal manera- es menospreciar los matices de un espectacular cuento universal que promete batir récords en la taquilla global. En cuanto a las dos ''fuerzas'' invisibles en la gran contienda para la conquista de Pandora, Rodríguez las define como ''el ego y la conciencia''. Y propone: ''¿Qué es más importante, lo que beneficia a la mente o lo que sirve al espíritu?''





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