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My Blueberry Nights
La cantante debuta como actriz en «My Blueberry Nights», la nueva película del director chino Wong Kar Wai

Norah Jones: «Jamás cambiaré la música por el cine»


La atractiva cantante, en una escena de la nueva película realizada por Wong Kar Wai

Hija del músico indio Ravi Shankar y de la organizadora de conciertos Sue Jones, la cantante se ha vestido en tonos azules que acentúan sus rasgos étnicos. Sensual, posee una mirada profunda y una voz que los críticos han alabado hasta el hartazgo. Nacida en Brooklyn el 30 de marzo de 1979, la presumible timidez y el espanto que siente ante las luces de la fama han construido una leyenda alrededor de su persona, lo que parece, sin embargo, haber quedado ya en el olvido. Resuelta, firme, muy cómoda ante la perspectiva de convertirse en actriz,  está bastante lejos de aquella adolescente de 22 años que conmocionó el universo musical en 2003 con «Come Hawai with me», un álbum hecho entre amigos que vendió millones de unidades y que otorgó a la cantante varios Grammys.

–¿Cómo se siente tras ver su primer trabajo en el cine? 

–Me ha encantado la película, disfruté viéndome en la pantalla; al principio, reconozco que me dio miedo, pero luego fue excitante.

–¿Se preparó con un profesor de interpretación?

–No niego que tomé un par de lecciones, aunque fue el director quien me dijo que lo dejara, que me quería lo más natural posible.

–¿Y cree que hay una conexión entre el cine y la música?

–Desde el punto de vista creativo, existen numerosos paralelismos, pero técnicamente son diferentes. En una película interviene mucha gente, mientras que en la música todo resulta más simple, más barato, más rápido.  

–En el filme  no canta, y, sin embargo, el ambiente de la cinta recuerda al de sus composiciones...

–Tal vez tienes razón. Cuando Wong Kar Wai buscaba localizaciones para rodar la película me mostró fotos y me pidió que le ayudara a elegir la música para la banda sonora, temas que ofrecieran la misma actitud de la película, y le di a Sandra Wilson y Otis Redding mis sugerencias. Les hicieron reír y me dijeron que «esto suena a los autores que inspiran tu música», así que probablemente sea verdad lo que comentas, no puedo negar que soy melancólica.

–¿Escribió alguna canción mientras hacía la película?

–Sí, pero no tuve mucho tiempo. Estaba muy preocupada por hacer bien mi trabajo como actriz, me resultaba difícil diversificarme en esos momentos.

–¿Cómo entiende esta historia sobre el amor platónico?

–Bucea en lo desconocido; la vida, como sucede en la película, ocurre mientras la vives, no se hacen planes, el personaje se desarrolla según va pasando el tiempo, y eso es algo que me ocurre cada día, no tengo pensado cómo voy a reaccionar ante ciertas situaciones hasta que me encuentro frente a ellas. Igual sucede con otros  protagonistas de la película, me parece maravilloso disfrutar el presente, cuando nadie está seguro de lo que puede esperar de los demás.

–La película supone, también, un viaje a través de Estados Unidos.

–Sí, es una maravillosa forma de capturar cada trocito del país. La esencia de cada lugar se ha retratado de una forma hermosísima.

Amor Platónico

–Cuando compone una canción usted tiene control; sin embargo, en una película es el realizador quien lleva la sartén por el mango. ¿Se sintió incómoda por ello?

–Eso fue lo que más me costó de todo, ceder en ese aspecto. Soy súper controladora con todo lo que hago, con cada cosa que me rodea, y debo estar segura de que todo sale de la forma en que yo quiero. Cuando firmé el contrato me di cuenta de que creía en el director, que confiaba en su trabajo, y aprendí a dejarme llevar por su creatividad. Para mí ha sido una gran experiencia porque entre el personaje y yo hay muchas similitudes

–¿Conocía a Jude Law antes de coincidir con él en  filme?

–Todas mis amigas me llamaron cuando lo supieron... A mí también me entusiasmó la idea, claro, pero no sabía con qué iba a encontrarme. Mi primer día de rodaje con diálogo fue con Jude, y, aunque no le conocía, se portó de una forma muy amable, es un hombre dulce, caballero, afectuoso. Jude se dio cuenta de lo aterrorizada que estaba  y fue como un ángel conmigo.

–¿Ha descubierto algo sobre el amor gracias a Wong Kar Wai?

–He aprendido muchísimo, creo que el filme muestra un punto de vista distinto sobre el amor platónico. Me hizo pensar en ese sentimiento; y, aun cuando no he aprendido nada específico, ha cambiado mi punto de vista sobre el amor en general.

–Aseguran que se puso a dieta para estar en mejor forma...

–Sí, me pasé todo el rodaje comiendo sólo yogurt. Y lo volvería a hacer, porque disfruté tanto... Siempre me ha fastidiado seguir un régimen, menos esta vez.

Siempre Leal

–Da la impresión de que se trata de una mujer muy leal: es fiel a sus músicos, a su estilo y a sus «fans». ¿Teme que les defraude la Norah Jones actriz?

–En efecto, lo soy. A todo eso y a mi banda, a mi trabajo, conmigo misma. Y quiero a mis admiradores, que han sido increíbles conmigo. Presiento también que puedo hacer cosas distintas, y no creo que haya nada malo en romper e intentar hacer  cosas distintas en otros campos. Siempre he sido una buena persona y no abandonaré a mi grupo ni  los dejaré sin dinero.

–Entonces no cambiará la música por el cine...

–¡Nunca! Disfruté con «My Blueberry Nights», fue divertido. Representó una experiencia distinta y creo que es importante experimentar, incluso aunque puedas fallar. Pero la música siempre será la pasión principal en mi vida.







«My blueberry nights»: Natalie Portman aquilata la primera película americana de Wong Kar Wai

El trasvase a Hollywood no le sienta bien a los directores chinos: de Tsui Hark a Ringo Lam, pasando por John Woo, que es quien ha hecho mejor carrera, casi ninguno ha reverdecido los laureles ganados en su industria natal. Por eso los fans de Wong Kar-wai esperamos con cierta trepidación en la pupila el resultado de su primera producción en lengua inglesa, «My blueberry nights»: ¿las poderosas unions americanas le habrán permitido trabajar a su manera, tan picassiana («no busco, encuentro») de rodar a la aventura? Y, los actores, a los que exige confianza absoluta para sus saltos sin red, ¿se habrán acomodado a su forma de dirigir, obligándoles a posar durante largos tiempos muertos que luego, en el montaje, se convierten en epifanías de introspección y melancolía?

Este tipo de argumentos congelados en el tiempo alrededor de un momento fugitivo de éxtasis amoroso son los que han labrado la fama de Wong y le han convertido en un peso pesado del circuito festivalero: sus películas son boleros protagonizados por hermosos perdedores. Es lo que hace, mejor que nadie, desde que a mediados de la pasada década filmara en rápida sucesión el formidable trío que forman «Chung King Express», «Fallen angels» y «Happy together». Con ellas entró en la nómina del cine de autor, si bien la película que le sacó del gueto cinéfilo fue la maravillosa «Deseando amar», donde sus dos Cheung favoritos agonizaban de amores sin apenas rozarse: el cine romántico de este milenio tan poco dado al romance tenía ahí su breve encuentro, su casablanca, y fueron muchos quienes supieron verlo. Por nuestro bien, es de desear que Wong no haya perdido su toque en esta etapa americana





Ry Cooder, Cassandra Wilson, Mavis Staples y Cat Power, además de Norah Jones, forman parte de la banda sonora selecionada por Woong Kar Wai

Un director con buen ojo y mejor oído


Norah Jones debuta como actriz en «My Blueberry nights», acompañada por Jude Law, Natalie Portman y Rachel Weisz

En una película en cuyos títulos de crédito aparece el guitarrista Ry Cooder como autor principal de la banda sonora, ya se sabe de por sí que la música va a ser un componente fundamental. La impresión se confirma porque, mientras uno lee la susodicha información en la página web oficial de la película, la música que acompaña las imágenes es una canción de esas que erizan los pelillos del antebrazo, «The Greatest», de Cat Power.

Hay directores que hacen gala en sus obras de sus conocimientos sobre la música popular. Uno de ellos es Tarantino, y otro Wong Kar Wai. La delicadeza que exhibe en sus historias y encuadres, también lo demuestra en este aspecto. En su primer filme en lengua inglesa ofrece un exquisito desfile de nombres que, excepto en el caso de Otis Redding, ni siquiera pertenecen al pasado, sino a la más rabiosa actualidad. Todo ello convierte el hecho de que Norah Jones debute como actriz y aporte uno de los temas, «The story», casi en anécdota, aunque sí es la artista que posee más tirón popular.

Un detalle curioso es que eche mano de una melodía, «Yumeyi's Theme», que ya aparecía en «Deseando amar», aunque ahora en versión para armónica. La banda Hello Stranger es la gran beneficiada por lo que representa formar parte de un proyecto así, y la voz de Cassandra Wilson interpretando el «Harvest Moon», de Neil Young, proporciona uno de los momentos más conmovedores del filme. Ruth Brown y Mavis Staples son dos damas del rhythm & blues que merecerían capítulo aparte. Ellas, junto a Amos Lee y Gustavo Santaolalla, completan un envoltorio sonoro de esos que amplían la afición a la buena música.





MY BLUEBERRY NIGTHS

Corazones solitarios


Fotograma de MY BLUEBERRY NIGTHS

Wong Kar Wai se dio a conocer en Occidente con 'Chunking Express' (1994), una deliciosa comedia romántica en la que se incluían dos historias encadenadas. Con 'Happy Together' (1997) ganó la Palma de Oro al Mejor Director en Cannes, un festival con el que siempre ha mantenido una buena relación, llegando a presidir su Jurado Oficial en 2006.

Justo un año más tarde, en 2007, el cineasta chino inauguró dicho certamen con 'My Blueberry Nights', su primer largometraje rodado en inglés y en EEUU. Nadie se explica por qué ha tardado tanto en llegar a las carteleras españolas. El guión de este filme lleva la firma del propio Kar Wai, en colaboración con el escritor de serie negra Lawrence Block. Cuenta la peripecia iniciática de Lizzie (Norah Jones), una joven neoyorquina que trata de superar un desamor viajando por las carreteras norteamericanas.

"Elegí a Norah Jones como protagonista por su voz", explica el realizador. "Es una voz magnética, que se te me mete muy dentro. Cuando la conocí, no pude entender por qué no había hecho cine antes. Reescribí todo el guión pensando en ella. Me parece fascinante. La película es como una de sus canciones".

Lizzie acaba de romper una relación sentimental. Para consolarse, se toma unas copas y un par de tartas en el bar de Jeremy (Jude Law), un seductor que sabe tratar a las mujeres. Asustada por lo que pudiera surgir entre ella y el guapo restaurador, la chica triste emprende un viaje de huida sin destino preciso.

Por el camino, conoce a una serie de personajes curiosos. En Memphis, Tennessee, intercambia confidencias con un policía bebedor, Arnie (David Strathairn, 'Buenas noches, y buena suerte'), que vive atormentado por la actitud descarada de su ex mujer adúltera, Sue Lynne (Rachel Weisz). Mientras, en Nevada se hace amiga de Leslie (Natalie Portman), una jugadora de póquer que lleva años sin ver a su padre.

Rodada en apenas siete semanas y en cuatro estados distintos, el filme engancha al espectador con una estética sofisticada, noctámbula, colorista y melancólica. Destacan tanto la espectacular fotografía, a cargo de Darius Khondji ('Funny Games'), como la envolvente banda sonora de Ry Cooder ('Primary Colors'), que sirve para acentuar esa atmósfera irreal donde los personajes parece que flotan.

Cat Power y Otis Redding son otros de los artistas cuya música se escucha de fondo en esta coproducción entre China, Francia y Hong Kong.

Cambio de registro

Hija de un maestro del sitar y de una enfermera y bailarina norteamericana, Geethali Norah Jones Shanka nació en Nueva York, en 1979, y se educó en Grapeville, Texas, junto a su madre y su abuela.

Estudió música en diversas escuelas y universidades, especializándose en piano y jazz. En 2000 firmó un contrato discográfico con el legendario sello Blue Note, con el que ha publicado tres discos: 'Come Away With Me', 'Feels Like Home' y 'Not Too Late', despachando millones de copias.

Aceptó protagonizar 'My Blueberry Nights' porque admira la obra de Wong Kar Wai, pero no se considera actriz: "Fue un divertimento", confiesa. "Mi vida es la música, no el cine".





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