
París - Michel Chalhoub ayuna el día entero; rompe el ayuno con un whisky, antes de cenar, con buenas botellas, en alguno de los mejores restaurantes de París, la ciudad del hotel en el que Michel vive desde hace años, invitado, que por algo su nombre público es Omar Sharif. Cuando el juego no da dividendos, el actor de 78 años acepta una película. La última: J´ai oublié de te dire (Olvidé decirte),ópera prima del catalán Laurent Vinas-Raymond, en la que Omar es Jaume, ex campeón ciclista, pintor, y, sobre todo, víctima de un progresivo alzheimer. Y cuyo encuentro con María, una joven marginal, en los alrededores de Cotlliure es la clave del filme.
"Con los jóvenes no aprendo cine, sino la vida; los viejos realizadores no me interesan: la mayor parte de las veces yo podría hacerlo mejor. David Lean (lo lanzó al estrellato internacional con Lawrence de Arabia y al Oscar con Doctor Jivago)me proponía incluso montar el filme, si yo lo realizaba. Pero soy haragán. Por eso me gusta ser actor: no das golpe".
Nacido en Alejandría el 10 de abril de 1932, hijo de un comerciante en madera preciosa, Michel fue enviado al colegio británico, el Victoria, "porque yo era muy goloso y mi madre pensó, con razón, que en el comedor de un colegio inglés no habría tentaciones".
Aprovechó para dominar el árabe, francés, inglés, italiano, griego y turco. Después, diplomado en física y matemáticas, trabajó cinco años con su padre y finalmente viajó a Londres, a la Royal Academic of Dramatic Art, para ser actor. De regreso, en 1954, descubierto por el gran Youssef Chahine y rebautizado Omar el Sharif, acumula 26 películas.
Ya estrella del cine árabe, se casa con la actriz egipcia Faten Hamama, la mujer de su vida, madre de su hijo Tare, nacido en 1957. Del matrimonio le quedó la conversión al islam: su familia, de origen libanés, era católica maronita.
En 1962, el papel de Ali Ibn Jarish en Lawrence de Arabia le hace atravesar las fronteras y Hollywood le acoge con un contrato de siete años en Columbia Pictures. Luego, tras doce años de vida en común, se divorcia de Hamama, "sin dejar de amarla. Pero, transformado en estrella mundial, comprendí que sería muy difícil serle fiel. Después, sólo tuve amores pasajeros. Y ahora todo eso ha perdido importancia: soy un viejo".
Actor de más de sesenta filmes norteamericanos y franceses, Sharif termina por instalarse en París, en donde será más conocido por su afición al juego que como actor. De hecho, su rostro fue asociado durante años con la publicidad del PMU, las apuestas de carreras de caballos.
Pero es, esencialmente, un campeón de bridge, titular de la página en Le Figaro Magazine durante años, campeón legendario hasta el punto de que en una gira auspiciada por los coches Lancia, en la que se enfrentaba en diferentes ciudades al campeón del mundo, el italiano Giorgio Belladonna, siempre con un Lancia como premio, llegó a ganar 26 automóviles. Ya todo eso es historia antigua. "El bridge era una pasión que me consumía. Un día decidí abandonarlo y ocuparme de mis nietos". Aunque en la intimidad reconoce que su cerebro "ya no analizaba con la misma velocidad".
Así como su proclamada holgazanería concuerda mal con una filmografía tan abultada como su actividad, durante un cuarto de siglo, cartas en mano, su aparente descuido, cultivado con acento mediterráneo, en la mejor tradición de la burguesía de la Alejandría mítica, contrasta con una vida muy ordenada.
Si Omar Sharif se deja ver en grandes mesas - de juego, pero también con estrellas Michelin-y es reconocido como un enófilo enterado, sus amigos saben que, desde siempre, dos días por semana bebe solamente agua. Y sólo come platos hervidos. Aunque la crítica no fue tierna con su nuevo filme, puso en orden su economía privada y pudo recorrer la Catalunya francesa.

LOS ANGELES - Hugh Hefner ha salvado el emblemático letrero de Hollywood. El fundador de la revista Playboy donó los últimos 900.000 dólares que necesitaba un grupo de conservación para comprar el terreno donde está enclavado el famoso cartel, un símbolo que se ha ido dañando con los años y que sería salvado con la adquisición.
El grupo conservacionista Trust for Public Land con sede en San Francisco tenía hasta este viernes para recolectar 12,5 millones de dólares (unos 9,3 millones de euros) para comprar el terreno en la colina conocida como Cahuenga Peak, adyacente al gigantesco letrero de Hollywood. Este es el plazo dado por un grupo de inversores de Chicago que planean construir casas de lujo en la propiedad.
El grupo de inversionistas de Chicago había adquirido los 1.820 pies (555 metros) de la cresta de la colina en el 2002 a su entonces propietario, el multimillonario Howard Hughes.
Desde entonces, funcionarios de la ciudad estaban preocupados porque el urbanismo de la parcela de 56 hectáreas echaría a perder la perfecta vista de postal del signo icónico, que se encuentra justo al este y ligeramente por debajo del Cahuenga Peak.
Después de años de preocupación y negociaciones intermitentes entre funcionarios de Los Angeles y los propietarios del lugar, el grupo conservacionista intervino y llegó a un acuerdo para comprar la colina en nombre de la ciudad por un precio fijado por una tasación independiente.
El plazo original para recaudar los fondos fue extendido por dos semanas debido a que faltaban 1,5 millones de dólares de los 12,5 millones fijados por el total del terreno.
Pero antes de que venciera el plazo, el fundador del imperio Playboy dio un paso al frente para salvar el letrero donando la suma que fataba: 900.000 dólares. El papel clave de Hefner fue anunciado por funcionarios de la ciudad de Los Angeles; el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger; y la fundación de conservación en una conferencia de prensa.
"TORRE EIFFEL DE HOLLYWOOD"
"Mis sueños y fantasías de infancia salieron de las películas y las imágenes creadas en Hollywood tuvieron una gran influencia sobre mi vida y sobre Playboy", afirmó Hefner. "Como dije anteriormente, el letrero de Hollywood es la Torre Eiffel de Hollywood y estoy muy agradecido por ayudar a preservar ese importante monumento cultural", agregó.
Por su parte, Schwarzenegger dijo: "De todos los monumentos icónicos en el mundo, el letrero Hollywood es efectivamente uno de los símbolos más reconocibles de los sueños de California".
La fundación ejercerá su opción de compra del Cahuenga Peak en los próximos dos meses, luego será incorporado al Parque Griffith de la ciudad.
La suma total para la compra provino de una mezcla de fondos públicos y privados, incluyendo 3 millones de dólares recolectados con la emisión de bonos estatales y donaciones de firmas como la Fundación Tiffany & Co., una asociación de caridad para la preservación con sede en Nueva York, y de la filántropo Aillen Getty.
Otras donaciones privadas para la preservación del letrero de Hollywood incluyendo a las hechas por el actor Tom Hanks o el director Steven Spielberg, afirmó la fundación.

Londres - Apenas han llegado a los 20 años y ya son multimillonarios. A la edad en la que mucha gente está buscando su primer trabajo, los jóvenes de la lista de ricos de The Sunday Times están comprándose fincas o volando a sus casas de ultramar. Aunque los empresarios pisan fuerte entre las personas más ricas del Reino Unido con menos de 30 años, el fenómeno más notable es el de la magia de las películas de Harry Potter. Su poder se ha ido incrementando a medida que el mago madura.
Daniel Radcliffe, el actor que saltó a la fama por interpretar a Potter, ha visto dispararse sus ingresos desde los alrededor de 275.000 euros que recibió por aparecer en la primera película de la serie. El año pasado ganó 28 millones, gracias a la ayuda de una subida de contrato, y ahora se estima que su fortuna ascienda a 46 millones. Radcliffe, quien dejó los estudios a los 13 años, tiene actualmente 20.
Al igual que el personaje que encarna, Radcliffe parece tener la cabeza bastante equilibrada, algo digno de reseñar si pensamos en los millones que ha ganado. Mientras muchos veinteañeros que disponen de dinero para gastar se vuelven locos con las fiestas, los coches y otros juguetitos, Radcliffe ha invertido con sensatez en inmuebles. Además de un piso en Fulham (Londres), está acumulando propiedades en Nueva York. El año pasado, se compró una casa unifamiliar con cinco dormitorios y un jardín en una de las zonas más de moda de la ciudad, por casi cuatro millones y medio. También se cree que tiene en Nueva York dos apartamentos, cada uno de los cuales le habría costado 3,3 millones.
Los coprotagonistas de Potter, aunque no sean tan ricos, también han ganado unas enormes sumas de dinero para los veintitantos años que tienen.
Emma Watson, la chica de 20 años que hace de Hermione Granger en las películas, dispone ahora de 24 millones de euros y tiene en propiedad un chalé alpino en Méribel, Francia. Además de ser actriz y modelo, estudia en la Universidad de Brown, en EEUU, después de rechazar una plaza en Cambridge.
Rupert Grint, que interpreta a Ron Weasley, tiene 22 millones, más del doble que el año pasado, y no pierde comba con Radcliffe en su faceta de inversor inmobiliario. Entre las adquisiciones de Grint se encuentra una finca de seis millones en Hertfordshire con una casa solariega del siglo XVIII, dos casitas, piscinas exterior e interior y 10 hectáreas de tierras. Cuando se vio en una lista de Forbes que enumeraba a las jóvenes estrellas mejor pagadas, Grint dijo: «Hubo un momento en el que recuerdo haber pensado: 'No tengo ni idea de qué hacer con todo este dinero'».

«Es increíble. Tengo 60 años y estoy interpretando a la protagonista en comedias románticas. Bette Davis debe de estar revolviéndose en su tumba. Tenía 42 años cuando hizo «Eva al desnudo» y 54 en «¿Qué fue de Baby Jane?»». Son palabras de Meryl Streep en «Vanity Fair». Nacida el 22 de junio de 1949, Meryl es la cabeza destacada de la generación de sesentañeras que lidera las taquillas o sigue en primera línea. Otras son Susan Sarandon (63), Sigourney Weaver (60) y Glenn Close (62). Hasta Patty Smith (63), con su bigote y sus pelos de Gandalf, continua de gira.
«Meryl Streep ha roto el techo de cristal para que una señora mayor sea una gran estrella. Eso no había sucedido jamás», asegura Mike Nichols. Es cierto que estamos hablando de la mejor actriz del mundo, según Clint Eastwood cuando le preguntaron por qué la eligió para «Los puentes de Madison». También tiene sus detractores, pero los más importantes (Truman Capote y Katherine Hepburn) están muertos. Y quizá habrían cambiado de opinión. La chica de «Holocausto» se ha convertido en la más grande, en un antídoto contra esnobismos y un reclamo para ir al cine. Y eso mientras sigue cumpliendo años.
«Me encanta ser vieja», asegura Sigourney Weaver, que triunfa con la innovadora «Avatar» y anda reventando el proyecto de «Cazafantasmas 3». Sigourney está casada desde hace 25 con un hombre siete años más joven. «Se lo dije antes de casarnos: Soy mayor que tú. Voy a estar por delante en cada paso de la vida. Voy a perder la vista antes. Me voy a derrumbar antes. Voy a ser la pionera de esta pareja, así que nunca me tires mierda por ser mayor que tú. Y no lo asusté».
Susan Sarandon también tenía de pareja a un hombre mucho joven que ella, Tim Robbins. Hasta este verano en que la pareja se rompió (aunque se haya conocido ahora). La Sarandon, pese a que su último papel en «El mejor» sea de madre doliente, siempre ha sido una presencia sexual en el cine, más que las otras sesentañeras. Recordemos sólo «Pasión sin barreras» o «Los Búfalos de Durham». Y lo sigue siendo. Si no, no se explica que hace unos días, sabiéndola libre, le colgaran un novio de 31 años. Como si una pareja de una mujer de 63 y un hombre de 31 fuera de lo más normal (y, encima, no siendo la mujer Joan Collins). Otra que, como Bette Davis, se revolvería en su tumba sería la Norma Desmond de «El crepúsculo de los dioses», que tenía 50 años cuando era considerada una vieja acabada de Hollywood (Gloria Swanson tenía 51). No es que los 60 sean los nuevos 50 o los 50 los nuevos 40. Es que igual que hay estrellas y actrices espléndidas de cualquier edad también hay mujeres de su generación que van al cine.

Madrid - El pasado mes de junio decidieron separar sus caminos después de tres años de noviazgo. Ahora parece que no pueden vivir separados, al menos cuando llegan las fiestas de guardar. Y es que el actor Leonardo DiCaprio y la modelo Bar Refaeli han disfrutado juntos de una escapada en la Riviera Maya en México. Ya en noviembre surgieron los rumores sobre una posible reconciliación cuando se les vio juntos en las Bahamas, pero este nuevo viaje da fe de su amor. Sobre todo, porque los «paparazzi» han certificado con sus cámaras las carantoñas de la pareja bajo el sol del Caribe.
DiCaprio y Refaeli empezaron a salir juntos hace unos tres años, y su relación ha sufrido numerosos altibajos que han provocado constantes rumores. En concreto, se comentó que la «top» israelí decidió poner punto y final al romance, después de darle un ultimátum a DiCaprio para que se convirtiera a la religión judía. A pesar de que el protagonista de «Titanic» había reconocido en más de una ocasión su interés por formar una familia con Refaeli, no admitió cumplir con esta condición impuesta por el padre de la modelo.
El club de las ex
Durante estos meses de separación a DiCaprio se le han sumado varios romances. Entre ellos, la modelo Anne Vyalitsyna, con quien se le pudo ver en Ibiza, y la actriz Whitney Port, con la que ha compartido más de una fiesta en Nueva York. Por su parte, a Bar se la ha relacionado con el brasileño Ricardo Mansur, un jugador de polo y apuesto empresario de 34 años. Ahora, este nuevo acercamiento de la pareja se produce gracias, entre otras cosas, a que DiCaprio sabe mantener una buena relación con sus ex. Prueba de ello es que le envió una cesta llena de regalos a Gisele Bündchen, otra «top» a la que conquistó allá por 2005. «Leo y Gisele siguen siendo buenos amigos, y él está muy feliz por ella y Tom», ha asegurado un familiar del actor.
Una «top» anticrisis
Bar Refaeli no sólo ha tomado el relevo de Bündchen en el corazón de DiCaprio. También le ha arrebato el contrato como imagen de la firma Rampage, además de posar para otras marcas, como Victoria’s Secret y Passionata.