Entrevistas «EEUU posee un poder único para la paz»
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Escritor, editor, guionista, activista político... Incatalogable y voraz, acaba de firmar dos películas y dos libros. Uno de ellos, 'Monstruos', reescribe la última cinta de Spike Jonze, que a su vez se basa en el clásico homónimo de Maurice Sendak. Brillante.
Madrid - Decir que Dave Eggers (Boston, 1970) es escritor es como dejar la biografía entera de Franklin en simplemente inventor del pararrayos. El autor que asombrara a propios y extraños en el año 2000 con Una historia conmovedora, asombrosa y genial, una libérrima y muy cretaiva autobiografía, no para quieto un segundo. El año que acaba le ha visto firmar el guión de dos películas (una buena -Donde viven los monstruos, de Spike Jonze- y otra mala -Un lugar donde quedarse, de Sam Mendes-) y dos libros (los dos buenos: Monstruos, recién editado por Mondadori, y Zeitoun, en breve traducido por la misma editorial). Pero ahí no acaba Eggers. Él sigue a lo suyo: al frente de la editorial McSweeney's (con tres revistas en marcha; una de ellas editada en DVD) y sin perder de vista el proyecto 826 Valencia, una suerte de fundación para promover la escritura entre criaturas con edades comprendidas entre los seis y los 18 años. Además edita Best American Nonrequired Reading, una antología anual y muy personal de ensayos, sátiras y relatos; y forma parte de Voice of Witness, un trabajo de recopilación de historias orales, políticas y necesarias. ¿Algo más? Por supuesto, bajo el pseudónimo Dr. and Mr. Haggis-On-Whey no se priva de escribir algo así como libros infantiles libres de la pesada carga del sentido. Eggers, inabarcable e hiperactivo. Como un niño. Por supuesto, no se deja entrevistar. «Las preguntas, por escrito», dice.
Pregunta.- ¿Qué separa la literatura infantil de la otra, la adulta?
Respuesta.- Hay dos tipos muy diferentes de libros ilustrados y libros para jóvenes. En uno de ellos, el autor escribe con la intención de crear algo para niños, sencillo, digerible, quizás hasta educativo; algo voluntariamente no polémico, y puede que incluso diseñado para proporcionar un placer ligero a un joven lector. En el otro, el autor escribe sobre la infancia y no se preocupa necesariamente en todas sus páginas por lo que es aceptable para un lector de cualquier edad.
P.- ¿Dónde se encontrarían los libros de Maurice Sendak, el autor de Donde viven los monstruos?
R.- Su obra no está en ningún modo planificada para atraer a los niños. Habla de la infancia y entre los personajes hay niños, pero muy a menudo no está tan claro que sean lecturas apropiadas para ellos. Cuando un autor se mete en un proyecto con el único objetivo de decir la verdad sobre la infancia en toda su complejidad, creo que la línea entre la literatura adulta y la literatura infantil se difumina.
P.- En música es frecuente hacer nuevas versiones de una canción; en el cine existe la palabra remake. Sin embargo, ¿se puede hacer un libro a partir de otro libro como usted hace en Monstruos, basado en Donde viven los monstruos de Sendak? ¿En qué sentido es diferente para un novelista servirse como referencia de las ideas, la imaginación y la voz de otro autor?
R.-Hay una larga tradición de narradores de historias que reinterpretan los relatos y mitos clásicos. Por ejemplo, los mitos griegos se han contado y vuelto a contar durante cientos de años, igual que las historias de Beowulf, Romeo y Julieta y muchas más. En Estados Unidos, Donde viven los monstruos está tan imbricado en nuestras mentes que posee en nuestro imaginario colectivo la centralidad que historias fundacionales como las de Edipo o Antígona han tenido durante siglos. Así que lo vi como un modo de interpretar un mito o una fábula clásica. Y, como el libro ilustrado es tan corto, dejaba mucho hueco que rellenar.
P.- Hace poco publicó Zeitoun, que llegará a España el año próximo, y también escribió el guión de Un lugar para quedarse, dirigida por Sam Mendes. ¿Hay alguna razón detrás de toda esta actividad?
R.- Siempre me han encantado las películas, pero nunca había leído un guión, hasta que Spike Jonze me llamó en 2003 para Donde viven los monstruos. Y, después de estar varios años trabajando en el guión, mi mujer [Vendela Vida] y yo tuvimos una idea para una película, así que de repente decidimos escribir otro. Pero no podíamos haber previsto que las dos películas se estrenarían con tanta proximidad. Un lugar para quedarse se escribió en 2006. Cuando ya había terminado con todo el trabajo para la película empecé Zeitoun. Es muy extraño que todo salga en un año. Ahora me dispongo a echarme una larga siesta.
P.- ¿Puede explicarnos en qué consiste el proyecto de Voice of Witness [Voz de los testigos] en el que está implicado y que, se supone, está en el origen de Zeitoun?
R.- Básicamente es un proyecto sobre la la historia oral, no escrita. Me sentí atraído por primera vez por este asunto cuando leí la obra de Studs Terkel [escritor e historiador de Chicago fallecido en octubre del año pasado], que es el padre de la historia oral moderna. Cuando estaba investigando sobre Sudán para escribir Qué es el qué, me encontré un gran número de breves relatos orales de víctimas de secuestros y esclavitud durante la guerra civil, y me sorprendió lo poco que se había hecho para llamar la atención sobre tales historias. Cuando Valentino Deng [el protagonista de Qué es el qué] y yo volvimos a Sudán en 2003, entrevistamos a muchas mujeres que habían sido raptadas y esclavizadas. Así que el impulso inicial de Voice of Witness fue crear un vehículo para contar la historia del sufrimiento de las mujeres durante la guerra, y para arrojar luz sobre las violaciones de los derechos humanos en todo el mundo por medio de la historia oral. De modo que regresé a Estados Unidos y comencé la serie de relatos. Poco imaginábamos que los tres primeros libros de Voice of Witness tendrían por escenario EEUU (cuentan, respectivamente, historias de condenados por error, de supervivientes del Katrina y de trabajadores sin papeles). Esto sólo demuestra que se dan violaciones de derechos humanos en todos los continentes.
P.- Y de ahí surgió contar la historia de Zeitoun, un superviviente del Katrina que luego es acusado de un delito que no cometió...
R.- Sí, la historia de Zeitoun se contó por primera vez, en forma reducida, en Voices from the Storm [Voces de la tormenta], un libro de testimonios orales sobre el Katrina. La historia de Zeitoun ocupaba unas 10 páginas en ese libro, pero me fascinó tanto que pensé que podía hacer falta darle la extensión de un libro para contarla bien y en su integridad. Lo primero que me sedujo de la historia de Zeitoun fue retratar a un hombre en canoa atravesando la ciudad inundada, buscando personas y animales que pudieran necesitar su ayuda. Es una imagen poderosa y surrealista. Y luego, el hecho de que fuera encarcelado por error conectaba con el primer libro de la serie de Voice of Witness, Surviving Justice: America's Wrongfully Convicted and Exonerated [Sobreviviendo a la justicia: condenados por error y luego exonerados en Estados Unidos], así que sabía algo de las consecuencias de una acusación falsa sobre toda la familia de la víctima: las repercusiones son amplias y duraderas. Luego, cuando conocí a Zeitoun, en una hora me había contado la historia de su hermano Mohamed (un campeón de natación en aguas abiertas que murió joven) y las aventuras del padre de ambos en el mar. Parecía como si toda la historia tuviera un trasfondo épico que requería la amplitud y la elasticidad de un libro. Y, por supuesto, estaba el hecho de que los Zeitoun eran una familia genuinamente americana, que resultaba ser musulmana. Parecía algo necesario retratarles tal y como eran: en gran medida, como es cualquier familia estadounidense.
P.- La literatura infantil desde los cuentos de los hermanos Grimm también tiene mucho de tradición oral. ¿De dónde procede ese interés?
R.- Bueno, en realidad lo que más me interesa de la historia oral es cuando podemos llevar las narraciones al papel. Eso es lo que importa: asegurarse de que las van a poder leer la generación actual y las futuras. La historia oral como una forma de dar voz a las víctimas de las violaciones de los derechos humanos es distinta de la literatura infantil. Pero ambos casos los impulsa la simple necesidad que tienen los seres humanos de contar historias para comprender su propia existencia. Cuando mi hija tenía dos años, empezó a pedirme que le contara una historia todas las noches antes de dormirse. Yo tenía que inventarme una diferente cada noche. A veces le contaba la historia de algo que realmente había pasado, como su última fiesta de cumpleaños; otras veces era un relato ficticio sobre ella y su hermano, que volaban a una isla encantada. Pero me llamó la atención su necesidad acuciante de escuchar alguna narración con principio, medio y final antes de dormir. Esto demuestra que en la esencia de nuestro ser hay una necesidad de encontrar el orden, aunque sea de manera temporal, a través de la narrativa.
P.- Cambiando de tema, el asunto central de Qué es el qué, su anterior libro, es la política; la política de las grandes potencias, Estados Unidos y China, en África ¿qué papel piensa que juega Estados Unidos en la política internacional y cuál cree que debería desempeñar?
R.- Obama ya habló elocuentemente de nuestro papel en el mundo, y yo estaría de acuerdo con la mayor parte de lo que dijo. A veces tenemos una capacidad única para suscitar la paz. En Sudán, por ejemplo, EEUU intermedió en el tratado de paz entre el norte y el sur en 2005. Así que nuestros esfuerzos diplomáticos aquí fueron muy fructíferos. Y tenemos la obligación de asegurarnos de que la paz se mantiene. Con nuestra riqueza y nuestro poderío militar, tenemos un gran poder que podemos emplear de un modo positivo. Pero, obviamente, por cada buena acción que realizamos, por cada éxito que logramos en la política exterior, tenemos al menos una catástrofe (Irak, Afganistán).
P.- ¿Cuál es el papel entonces?
R.- Bueno, con esto he matizado mi postura sobre lo que deberíamos hacer y lo que no. Es difícil, si tenemos en cuenta que siempre que estoy en Sudán la gente quiere más asistencia, más ayuda, más intervención contra los poderes que dominan el país. Cuando Sadam Husein fue capturado, yo lo vi por televisión en el sur de Sudán. Éramos unos 25, y lo estábamos viendo bajo el cielo nocturno en el único televisor que había en 350 kilómetros. Varios de los hombres que estaban allí habían luchado en persona contra el ejército sudanés durante la guerra, y tenían la total esperanza de que, como EEUU había logrado capturar a Sadam, a continuación invadiría y tomaría Jartum. Querían ver la cara del dictador Bashir en la pantalla, igual que la de Sadam. De modo que es complicado, muy complicado.
El regreso de 'Qué es el qué' a Sudán
'Qué es el qué', el anterior libro de Eggers, cuenta la historia de una decisión. Dios dio a elegir al pueblo de Valentino Achak, el protagonista, entre el ganado y el qué. El qué podía serlo todo o nada. Así que los esforzados sudanenes del Sur eligieron el ganado. Durante mucho tiempo, creyeron que la decisión fue la correcta, pero... lo que sigue es una historia de guerra, exilio y hambre de petroléo. Pero el libro no se acabó en el libro. 'Val' Achak Deng montó una fundación. ¿Ha tenido noticias de Valentino y su fundación? «Val y yo hicimos hace poco una gira por EEUU, en la que hablamos en institutos del progreso de la escuela de Val. Con los ingresos obtenidos de 'Qué es el qué', abrió un complejo educativo de 14 edificios en su ciudad natal, Marial Bai. Este mes, Valentino vuelve a Sudán y comenzará la construcción de una residencia para chicas. Ahora, la Fundación está haciendo planes y recogiendo fondos para el curso que viene, en el que se admitirá a más estudiantes y se abrirá la biblioteca». ¿No será esto el qué?
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